La fuerza del amor, todo lo mueve

El núcleo en el amor es la fuerza, el valor que mostramos para batallar con lo que amamos, la fortaleza para proteger lo que más apreciamos, enfrentar retos, superar barreras, derruir obstáculos.
Cuando el amor es genuino brota con la fuerza de la audacia, el atrevimiento, la osadía que nos lanza a correr peligros para conquistar lo que amamos; es en esa entrega sin condiciones donde brotan fortalezas donde ya antes no las había.

El amor nos da el valor de:

  •  Batallar por nuestros sueños.
  •  Entregar la vida por los que llevamos en el corazón.
  •  Alterar nuestra propia existencia.
  • Mudar nuestro ser.

 Exceder el límite de nuestras potencialidades.

El amor nos da la fuerza:

1.Para respetar a los seres que amamos.

2.Para sonreír pese a las contrariedades.

3.De la humildad para solicitar perdón.

4.La grandiosidad de la entendimiento.

5.La nobleza de disculpar.

El amor nos da el poder:

  • Para lograr estrellas.
  • Se puede transformar nuestros sueños en hechos reales.
  • Dar nuestra vida por un ideal.

El amor nos convierte en seres superiores, nos lúcida nuestra capacidad de sorprendo, nos da la sensibilidad de la contemplación, nos impulsa a niveles infinitos, nos da la fuerza para recorrer nuestra vida con un espíritu insuperable y nos impulsa a lograr lo imposible.

La fuerza del amor

El amor es la fuerza que se encuentra depositada el corazón de todos y cada uno de los humanos, a cada uno de ellos corresponde decidir, vivir como un paladín o bien un cobarde, como un conquistador o bien un conformista, como un ser genial o bien un mediocre, como un ser lleno de luz o bien quien continúa para siempre en la obscuridad, el amor hace nacer la fuerza para atrevernos a ser genuinos cooperadores en la grandiosidad de la creación.

Pregúntate:

Si de veras amas, ¿estás combatiendo con todas y cada una tus fuerzas para conquistar lo que quieres?

  1. El valor para combatir por tus hijos.
  2.  Cuidar a tus progenitores.
  3. Hacer feliz a tu pareja.
  4. Otorgar el perdón a tu contrincante.
  5. Solicitar humildemente perdón a quien ofendiste.

Pregúntate:

  • ¿Posees la fuerza para quererte a ti mismo, de transformarte en el ser que estás llamado a ser?
  • ¿Te atreverías en tu vida una obra magistral digna de las manos que te crearon?
  • ¿Tendrás el valor de ser un genuino hijo de Dios?

¿Posees la fuerza del amor?

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